Constitución política de la República de Chile: promulgada el 18 de setiembre de 1925, Imprenta Universitaria, Santiago, 1925.

Colección General

Archivo Central Andrés Bello.


Edición oficial en octavo del texto constitucional aprobado a fines de 1925, compuesto en la Imprenta Universitaria. Pertenece a la Colección General, acervo institucional proveniente de la antigua Biblioteca Central de la Universidad de Chile, cuyo origen se remonta al Gabinete de Lectura fundado por Ignacio Domeyko que inició funciones a mediados del siglo XIX en el Instituto Nacional. Dicho fondo ha ido aumentado a través del tiempo, sumando donaciones que dan cuenta del carácter público y del vínculo de la Universidad de Chile con el aparato estatal.


La constitución que nos convoca emerge de la profunda crisis política derivada del sistema parlamentario que existía, el cual había demostrado su incapacidad para resolver las demandas sociales agudizadas en un contexto marcado tanto por la debilidad de la figura presidencial, como por las constantes disputas y rotativas por el poder.  Cabe agregar la serie de trastornos de orden económico y social que se habían producido, especialmente como consecuencia de la crisis de la industria salitrera, principal sostén económico del momento.


El texto constitucional fue aprobado vía plebiscitaria en agosto de 1925 y promulgado en octubre del mismo año. Fue sometido a numerosas reformas, estando vigente hasta marzo de 1981.  Su principal impulsor fue el presidente Arturo Alessandri Palma.


Dicha constitución se estructuraba en diez capítulos dispuestos con el fin de establecer un régimen representativo de corte presidencial, organizado en consonancia con ciertos principios fundamentales centrales, entre ellos: la preeminencia de un Estado garante de los derechos sociales  y la separación Iglesia-Estado.


La nueva constitución reguló las bases de un sistema electoral que incluyó progresivamente a mujeres, no videntes y analfabetos. El texto de 1925 proporcionó el marco jurídico para la ampliación de derechos ciudadanos, permitiendo la participación y el acceso de los sectores medios y populares a la democracia.   En este sentido, el documento posee el valor de dar cuenta de uno de los momentos constitucionales más atractivos e interesantes de recordar en la contingencia actual.  Asimismo, por su condición de documento público es una pieza que consideramos representativa del valor de la Colección General a la cual pertenece.


Bibliografía


Mario Bernaschina G., “Génesis de la Constitución de 1925”, Anales de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales, [S.l.], v. 3, n. 5, enero 1956.



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Créditos: Ariadna Biotti

Fotografía: Camila Torrealba P.

Santiago, 03 de enero de 2018.



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