Constitución de la República de Chile jurada y promulgada el 25 de mayo de 1833. [2ª edición]

Colección Domingo Edwards

Archivo Central Andrés Bello


Edición en octavo del texto constitucional recién aprobado. Pertenece a la rica colección donada por los herederos del bibliófilo Domingo Edwards Matte (1891-1962) en 1962 a la Biblioteca Central de la Universidad de Chile, hoy Archivo Central Andrés Bello. Dicho acervo, constituido por varias secciones, incluye piezas de inmenso valor entre las que sobresale una colección importante de textos que dan cuenta de los inicios de la imprenta en Chile (finales del siglo XVIII- principios del XIX).


Al igual que sucediera con la Constitución de 1828, se publicó cuando menos tres ediciones de la carta de 1833 el mismo año de su promulgación, con similar voluntad de publicidad política de las nuevas autoridades instaladas después de la Guerra Civil de 1829.  


Los ejemplares de la Constitución de 1833 pertenecientes a la Colección Domingo Edwards Matte exhiben otro rasgo de continuidad con aquellos de su antecesora. Se conservan tres ediciones, elaboradas por la Imprenta de La Opinión. Dicho establecimiento pertenecía a Ramón Rengifo y fue la continuación de la imprenta homónima que funcionaba en Santiago desde 1826. 


Ramón Rengifo (1795-1861), periodista, editor y político, era cercano a las posiciones conservadoras y, en la coyuntura de 1829, franco partidario de los estanqueros. De la imprenta de su propiedad salieron innumerables libros, folletos, opúsculos, panfletos y proclamas de diversas posturas políticas, no siempre coincidentes con las de Rengifo. Los encargos oficiales aumentaron a contar de 1830, entre los cuales cabe mencionar los discursos presidenciales de inauguración de las sesiones del Congreso Nacional y las memorias ministeriales. Imprimió también varias publicaciones periódicas y continuó en actividad hasta mediados del siglo XIX.


Esta segunda edición se inicia con un texto introductorio justificativo, “El Presidente de la República a los pueblos”, firmado por Joaquín Prieto, donde sitúa a la carta fundamental presente como una reforma necesaria de la Constitución de 1828, redactada por los ciudadanos que conformaron la Gran Convención reunida al efecto. 


Prieto afirma que ellos “no han tenido presente más que vuestros intereses; y por esto su único objeto ha sido dar á la administración reglas adecuadas á vuestras circunstancias. Despreciando teorías tan alucinadoras como impracticables, solo han fijado su atencion en los medios de asegurar para siempre el órden y tranquilidad pública contra los riesgos de los vaivenes de partidos á que han estado espuestos. La reforma no es mas que el modo de poner fin á las revoluciones y disturbios á que daba oríjen el desarreglo del sistema político en que nos colocó el triunfo de la independencia. Es el medio de hacer efectiva la libertad nacional, que jamas podriamos obtener en su estado verdadero, miéntras no estuviesen deslindadas con exactitud las facultades del gobierno, y se hubiesen opuesto diques á la licencia” (pp. 1-2).


Se ha resaltado que la Constitución de 1833 fue la base de un orden político autoritario y donde el poder se centralizó en el Ejecutivo. Como mecanismo para una eventual reforma del texto legal, el mismo establece que era atribución exclusiva del Congreso, debiendo aprobarse primero la moción por mayoría de tres cuartos en ambas cámaras, y aguardar a la siguiente legislatura para proseguir el trámite.


Esta edición incorpora siete erratas detectadas al finalizar la edición anterior. El ejemplar representativo del valor de la Colección Domingo Edwards incluye, además, notas manuscritas hechas con lápiz grafito por un lector anónimo, quien destacó y anotó algunos pasajes del artículo 82, referido a las atribuciones del presidente


Bibliografía


Sofía Correa, “Los procesos constituyentes en la historia de Chile: lecciones para el presente”, Estudios Públicos, 137 (2015), pp. 43-85.


Raúl Silva Castro, “Ramón Rengifo (1795-1861)”, Anales de la Universidad de Chile, año CVX, n° 105 (1957), pp. 207-245.


Créditos: Tomás Cornejo.

Fotografía: Camila Torrealba P.

Santiago, 3 de enero de 2018.

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